el testamento vital

December 23rd, 2006

Testamento vital es la manifestación debidamente expresada de la voluntad de un individuo anticipada para el caso en que la persona no dispusiera de facultades plenas para decidir acerca de su tratamiento médico. También es aplicable a ciertas eventualidades no estríctamente médicas sino morales y espirituales

pulse aquí ver el término en la wikipedia

y también puede encontrar más información buscando en Google

mas información en el artículo “La reciente aprobación del testamento vital” por Cristina López Sánchez (Universidad de Alicante)

modelo propuesto por la Conferencia Episcopal

December 27th, 2006

en la web de los obispos se puede encontrar este modelo que cumple los requerimientos cristianos. Creo que es importante leerlo atentemente para evitar equívocos ya que no siempre coinciden los puntos de vista ‘católicos‘ y los criterios médicos y/o morales propios de nuestros días.

recopilación de modelos de Testamento Vital

December 27th, 2006

Esta es una página importante en cuanto a este tipo de testamentos.

Trabajo realizado en la asignatura “Cuidados II. Terminales”.

Título: “Modelos de Testamento Vital”.
Autor: Del Campo Alepuz, G.
Resumen:
Este trabajo presenta una recopilación de modelos de Testamento Vital. En primer lugar se presenta el modelo de la Conferencia Episcopal Española y en segundo lugar se presenta el modelo aprobado por la Generalitat de Cataluyna (pionera en implantar la manifestación de voluntades sobre el final de la vida)
Palabras clave: testamento vital, últimas voluntades, modelos,

artículo en la revista consumer

December 27th, 2006

artículo divulgativo en consumer

Testamento vital
El paciente expresa su deseo de no ser mantenido con vida por medios artificiales, ante una enfermedad incurable, dolorosa y mortal

Cualquier persona en estado inconsciente o incapacitada para expresarse puede manifestar su voluntad de aceptar o rechazar un tratamiento médico en caso de una enfermedad irreversible. Este es el principio que rige el testamento vital. Su fin primordial es evitar mantener con vida a un enfermo cuando, previamente, éste ha expresado su voluntad de morir. Sin embargo surgen ciertas preguntas: ¿Cuándo un tratamiento pasa de prolongar la vida y salvar al enfermo a alargar su agonía y hacerle sufrir? ¿Qué profesional está más capacitado para decidir, el facultativo o el juez? Estas y otras cuestiones han reabierto el debate sobre la eutanasia, una práctica ilegal en España.

….
sigue en en consumer

testamento vital en bioeticaweb

December 27th, 2006

esta es una web donde se debaten temas de ética de la vida o bioética

Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD)

December 27th, 2006

Indicaciones útiles para los firmantes de las Voluntades Anticipadas/Testamento Vital

En un documento de Voluntades Anticipadas -conocido genéricamente como Testamento Vital- usted expresa su voluntad sobre las atenciones médicas que desea o no desea recibir caso de padecer una enfermedad irreversible o terminal que le haya llevado a un estado que le impida expresarse por sí mismo. Usted puede realizar su propio documento con las indicaciones y razonamientos que considere pertinentes. DMD ha elaborado este modelo impreso para facilitar este trámite.

sigue en la web de DMD

Testamento vital y eutanasia

January 31st, 2007

En este enlace encontrarán reflexiones sobre el tema mencionado. www.agea.org.es

Monografía sobre eutanasia

January 31st, 2007

Monografía sobre eutanasía de Pedro Arturo Cruz Prada

Tribuna : Sebastián Iribarren

March 27th, 2008

(El País )

Sebastián Iribarren Diarasarri es médico especialista en Medicina Intensiva y experto en Bioética Clínica.

Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Hace unos días era encontrado el cadáver de Chantal Sébire. Esta ciudadana francesa había solicitado permiso a las autoridades de su país para que le ayudaran a morir, dado que había llegado a la conclusión de que su proyecto vital había concluido y sólo le restaba morir con “dignidad”.

Sin embargo, ¿qué es morir con dignidad? ¿Qué es la dignidad? El concepto de dignidad tiene demasiadas facetas y cada uno de nosotros es capaz de ver una de ellas o con suerte más de una, pero en ningún caso somos capaces de verlas todas.El concepto kantiano de dignidad es el que más me satisface. La dignidad del ser humano consiste en ser considerado como un fin en sí mismo y no sólo como un medio. Esta idea de dignidad va íntimamente unida al deseo de libertad y autonomía del ser humano y, por lo tanto, al desarrollo de aquellos valores que pertenecen a lo más íntimo de nuestro ser.

No me cabe duda de que Chantal sopesó, a la hora de tomar esta decisión, su biografía, sus expectativas vitales, su dolor físico y emocional y el de quienes quería y le querían, así como también sus valores espirituales. Lo creo porque mi profesión de médico me muestra con más frecuencia de la deseada que el afrontar conscientemente la muerte exige un enorme coraje, que la mayoría no siempre tenemos.

Sin embargo, ante una situación como la de Chantal y tantos otros, nuestra sociedad no es capaz de afrontar el problema y darle una solución humana, compasiva y razonable. Nos limitamos a desempolvar el Código Penal y a abandonar al que solicita ayuda. Ayuda para terminar con un sufrimiento que nadie es capaz de paliar, ayuda para morir acompañado por las personas que uno quiere, ayuda para no morir como un delincuente en la clandestinidad, ayuda para que nadie persiga a aquellos que han mostrado más piedad y humanidad que algunos que se arrogan virtud moral y conocimiento.

A pesar de ello, los políticos que nos van a gobernar durante los próximos cuatro años siguen diciendo que todavía “no toca” regular legalmente la despenalización de la eutanasia. Y bien, ¿qué impide reconocer hoy este derecho? Ignorar el problema no se me antoja la solución.

Tratar a los enfermos terminales con todos los medios a nuestro alcance para prolongar su existencia con la mejor calidad de vida posible ha sido el deber de la medicina y seguirá siéndolo. Pero esta labor no tiene por qué colisionar con la regulación de la muerte médicamente asistida si se establecen las debidas salvaguardas. Nadie afirma que la eutanasia esté exenta de problemas, pero no son menos que los que ocasiona darle la espalda, porque el problema existe.

Permitir a los enfermos afrontar el final de su vida con libertad y responsabilidad es un derecho de ellos y un deber de quienes les cuidamos, y en este sentido se ha legislado últimamente. Así la Ley Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y las distintas normas estatales y autonómicas sobre Voluntades Anticipadas o Testamento Vital han clarificado muchos aspectos hasta entonces problemáticos. Es cierto que las leyes no solucionan por sí mismas los problemas que se plantean en la relación sanitaria, pero nos dan seguridad jurídica, suelo firme en el que pisar. Legislar sobre la eutanasia o el suicidio asistido aportaría esta misma seguridad jurídica a los pacientes y a los profesionales sanitarios. Permitiría sacar a la luz la verdadera magnitud del problema y evitar la clandestinidad y el ocultismo.

A mi juicio existen todavía demasiadas personas que creen que la perspectiva que tienen del problema es la verdadera y, por lo tanto, la única posible. Cuesta demasiado aceptar que nuestra sociedad es plural en creencias y valores y que, en principio, aquellas que afectan a nuestro ser más íntimo deberían de merecer el máximo respeto, por lo que deberíamos evitar imponer las nuestras a quienes no las comparten.

Una mayor capacidad de empatía con el que sufre y una menor carga ideológica contribuiría posiblemente a abarcar más perspectivas del mismo problema y facilitaría su solución.

El arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián, ha invocado estos días la pasión de Jesucristo en la cruz para referirse a lo que él entiende por una muerte digna. Quisiera terminar yo también citando a Jesús cuando dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27,46; Marcos 15,34). Albergo pocas dudas de que el hijo de Dios mostró mayor humanidad que la que mostramos todos los días los que decimos ser sus seguidores. Tratar de ver el sufrimiento con los ojos del que sufre y no con los nuestros puede mover nuestros cimientos, pero en cualquier caso nos hará más humanos.

Sebastián Iribarren Diarasarri es médico especialista en Medicina Intensiva y experto en Bioética Clínica.

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